Beneficios del Yoga en el embarazo

Muchas veces pensamos en el yoga como una actividad pasiva, y que solo «te deja zen» y te enseña a meditar. Esto ocurre porque no conocemos bien las prácticas de yoga. Con el yoga, de manera general, no sólo durante el embarazo, ganamos propiocepción de nuestro cuerpo, algo muy importante en la actualidad, ya que estamos bastante desconectados de sentir nuestro cuerpo.

Sin embargo, durante el embarazo esto es más importante aún.

El embarazo de una mujer dura poco más de 9 meses, y durante este tiempo es sometido a un cambio físico muy grande en poco tiempo. Ya no es sólo la ganancia de peso porque un bebé (o más en algunos casos) esté gestándose en su interior, si no que el peso que se gana no es de manera uniforme.

A medida que va creciendo la tripa durante el embarazo, el centro de gravedad del cuerpo de la mujer se va modificando, tendiendo a estar más adelantado, en vez de en el eje de la columna vertebral. Esto conlleva a que sea muy fácil modificar la postura corporal sin darnos cuenta, realizando una retroversión pélvica, y con ella aumentando la curvatura de la zona lumbar.

Esto provoca que la columna completa se compense, ya que nuestro cuerpo tiende a buscar el equilibrio. Si no prestamos atención a la postura corporal y mantenernos lo mas neutros posibles, podemos generar mayores descompensaciones en nuestras columnas, como un aumento en la cifosis dorsal (esto haría que se nos viera como con chepa), acortamiento del pectoral, provocando un cierre en la zona del pecho, el diafragma no tendría el espacio para funcionar correctamente, disminuyendo nuestra capacidad pulmonar, problemas en las cervicales por la descompensación-compensación de la columna. Y debido a la modificación de la pelvis, tambien nuestra cadera se vería repercutida, dando lugar al típico caminar de la embarazada, con pies de pato, provocando también acortamiento y falta de movilidad en los musculos inferiores.

¿En que nos ayuda el yoga?

Una práctica de yoga es bastante completa, pero además, uno de los objetivos principales es la de recuperar las curvaturas naturales de la columna. Por eso en las posturas de pie, los pies deben estar bien enraizados (siempre descalzos en práctica de yoga), con las piernas, brazos activos, alargando los costados, pecho abierto y la mirada al frente para mantener la columna bien alineada.
En las posturas de sentado, se necesitará que los isquiones, estén bien enraizados, y para ello nos pondremos un soporte bajo las nalgas, para ayudar si nos falta movilidad en la pelvis, y que las piernas queden ligeras y relajadas por debajo de las caderas, y el trabajo también será alinear la espalda.
Las instrucciones que te de tu profesor/instructor de yoga, te recordarán como realizar cada postura correctamente, y te ayuda a ganar conciencia sobre cada zona de tu cuerpo.
Las posturas de equilibrio, son ideales para mantener la estabilidad corporal, ya que provocan una asimetría y es necesario estar presente en el cuerpo para colocar bien tu centro de gravedad y no dejarte caer.

En resumen, la práctica de yoga, te ayuda a generar esa conciencia sobre tu cuerpo, para poder cuidar tu postura corporal; a la vez, vas a ganar tono muscular en la musculatura profunda de la espalda; conciencia sobre tu respiración y movilidad en el diafragma; y si te lo permites, conexión con tu propio cuerpo y tus emociones, pudiendo conseguir momentos de relajación y de calma mental.

Y lo mismo quien sabe, pruebas yoga durante el embarazo…y finalmente el yoga se queda en tu vida.

Namasté.

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